Espacio de poesía y cuento (Obra en progreso)
sábado, 2 de enero de 2016
Reflexiones, poesía y cuento: El sapo panzón
Reflexiones, poesía y cuento: El sapo panzón: Canción de mi autoría, tanto la letra como la música. Incluida en mi primera grabación infantil "Corre trenecito, corre"...
Diálogo y Reflexión

– Maestro, me han dicho que no está bien pensar en propósitos de un nuevo año. Que igual me puedo morir cualquier día de estos. ¿Qué debo hacer?
– Hij@, primero, pensar que sólo tú decides tus asuntos; que las decisiones que tomes impactarán tu vida, sin importar si dura un minuto más o 100 años. No has de escuchar y pensar cada cosa que te dicen. Segundo, hacer planes, proyectar, es correcto. Hazlos y suéltalos. Sólo mantén en tu mente el propósito, porque tu vida cabe en un día. Si vive otro, regresas a ellos, y así día tras día.
Escuchar y dudar sobre lo que hemos decidido, no siempre es conveniente. Los humanos nos hemos habituado a opinar y disertar sobre todo cuanto vemos y oímos. Las opiniones sólo son importantes para reflexionar sobre lo proyectado cuando las pedimos. Asistir a charlas sobre temas que nos interesan es dar importancia a otras opiniones; las solicitamos. Pero eso no significa que nuestra vida hemos de regirla por las ideas de otros.
“No creas en algo simplemente porque hayas oído
sobre ello. No creas en algo sólo porque has oído un rumor o algún comentario. No
creas en algo porque lo hayas encontrado en un libro religioso o sagrado. No creas
en algo basado meramente en la autoridad de un maestro o de un anciano. No creas
en tradiciones simplemente porque han pasado de boca en boca a través de las
generaciones. Luego de la observación y el análisis, cuando encuentres algo que
está de acuerdo con la razón, y su puesta en práctica sea beneficiosa para uno
y para todos, entonces acéptalo y vive de acuerdo con ello”: Buda.
Propósitos para 2016
¡Feliz Año Nuevo!
Aunque el tiempo es relativo -puede que no lo entendamos, nos hemos acostumbrado a decir esto desde la Teoría de la Relatividad de Einstein- solemos contarlo con los dedos y lo hemos acomodado en segundos, minutos, horas, días, meses, años. Humanos mortales, queremos voltear la cara hacia donde no veamos la muerte rondar, aunque ella nos habita tanto como la vida.
Si al despertar fuésemos capaces de sonreír y de tratar de organizar el día como si en él cupiera toda nuestra vida, quizás otro gallo nos cantaría. Así, al ir a dormir, seguramente agradeceríamos lo vivido y podríamos cerrar los ojos en paz, como si de verdad fuera el momento de nuestra muerte. Si no lo fuera, sería un buen ensayo.
Thich Nhat Hanh, es un monje budista zen, vietnamita, residido en Francia. Es Abad del monasterio de Plum Village. De él, estos:
Propósitos de año nuevo:
Recuerda que sólo hay un momento importante y es ahora.
El momento actual es el único sobre el que
tenemos dominio.
La persona más importante es siempre la persona
con la que estás, la que está delante de ti (quién sabe si tendrás trato con
alguna otra persona en el futuro, podrías morir).
El propósito más importante es hacer que esa
persona, la que está a tu lado, sea feliz.
Hablamos del servicio social, el servicio a la
gente, a la humanidad, a los que están lejos; pero a menudo olvidamos que es la
gente que nos rodea por la que debemos vivir en primer lugar.
Si no puedes ayudar a tu propia pareja y a tu
pequeñ@ hij@, ¿cómo puedes servir a la sociedad?
Si no puedes hacer feliz a tus hij@s ¿cómo
esperas hacer feliz a nadie más?
Servicio social.
La palabra servicio es inmensa.
La palabra social es igual de inmensa.
Regresemos primero todo a una escala más
modesta:
Nuestra familia, compañer@s, amig@s, nuestra
propia comunidad.
Debemos vivir para ell@s, porque si no podemos
vivir para ell@s, ¿para quién más creemos que estamos viviendo?"
martes, 20 de octubre de 2015
El sapo panzón
Canción de mi autoría, tanto la letra como la música.
Incluida en mi primera grabación infantil "Corre trenecito, corre".
Dirección y Arreglos: Federico Luna. Guitarra: Cacho Duvanced. Violín: Alejandro Sánchez. Percusiones: Gabriela Luna. Fue grabado en Estudios Meztli.
Producción: Modesto López. Ediciones Pentagrama, S. A. de C. V.
Que la disfruten.
miércoles, 14 de octubre de 2015
domingo, 7 de junio de 2015
Domingo Siete
Relato a partir de tradición oral de diversos puntos de América Latina:
En una ranchería vivían dos jorobados sin parentezco alguno entre ellos. Sus jorobas eran notorias pero, mientras uno era muy negativo -maldecía todo con cuanto se topaba, la vida incluida-, el otro era bastante afable y agradecía cada acontecimiento y cada encuentro.
El primero era tan radical, que maldecía la salida del sol porque le quemaba y ennegrecía la piel; la lluvia porque le mojaba la ropa y hacía lodo en el camino; al viento porque soplaba o porque no soplaba, mientras el otro daba gracias cuando salía el sol porque ayudaría a que sus elotes tomaran color; a la lluvia porque los nutriría, y al viento porque le tumbaba las plagas a las milpas.
En una ranchería vivían dos jorobados sin parentezco alguno entre ellos. Sus jorobas eran notorias pero, mientras uno era muy negativo -maldecía todo con cuanto se topaba, la vida incluida-, el otro era bastante afable y agradecía cada acontecimiento y cada encuentro.
El primero era tan radical, que maldecía la salida del sol porque le quemaba y ennegrecía la piel; la lluvia porque le mojaba la ropa y hacía lodo en el camino; al viento porque soplaba o porque no soplaba, mientras el otro daba gracias cuando salía el sol porque ayudaría a que sus elotes tomaran color; a la lluvia porque los nutriría, y al viento porque le tumbaba las plagas a las milpas.
En cierta ocasión, el campesino optimista se quedó trabajando en el campo y, sin que se percatara del tiempo, se le hizo tarde. Las sombras corrieron presurosas a posarse en cada milpa, cada árbol, cada rescoldo de los caminos. Al principio, él se asustó, pero pensó que de alguna manera lo resolvería para regresar con bien a su jacal. Mientras eso pensaba, una gran nube, con una luz al centro, comenzó a descender. Quedó prácticamente a la altura de su pecho. Queriendo ver de dónde procedía, amarró a su burro cuyas bolsas de abono estaban ya vacías, y de un salto, apoyándose en la propia nube que era bastante sólida, trepó en ella. la luz resultó provenir de una casa, desde cuya ventana salía la luz. Caminó hasta ella, y con mucho cuidado, buscando no ser inoportuno, se asomó.
La piel se le puso chinita, los vellos se le erizaron, se le atoró la respiración, y se le fueron las fuerzas: Dentro del cuarto, alrededor de un cazo que estaba sobre leños ardiendo, había brujas. Brujas altas y flacas; brujas gordas y chaparras; brujas peludas, brujas pelonas, brujas de todos colores, pero en cada una, invariablemente, los ojos eran rojos, llenos de maldad, y de sus largas y huesudas manos brotaban uñas larguísimas.
El campesino intentó retirarse, sin lograrlo. El cuerpo no le respondía. En ese momento las brujas, que echaban alimañas y porquerías al cazo de agua hirviendo, las sacaron con sus largas uñas y se las tragaban con placer. El campesino sintió que iba a vomitar, pero antes de que eso sucediera, las brujas se tomaron de la mano y formaron una rueda. Comenzaron a bailar mientras cantaban "Lunes y martes y miércoles tres". Lo repetían incansablemente con voz cascada y aguda. El campesino, además de sentirse mal del estómago, asustado y asqueado, comenzó a aburrirse. Sin que se lo propusiera, dijo en voz baja: "Jueves y viernes y sábado seis". Pero las brujas, que además de ser videntes, adivinas, tienen un oído muy fino, lo escucharon. Pararon el baile y voltearon al lugar de donde salía esa voz. El campesino, al percatarse de las miradas por él, se paralizó por el horror. Las brujas lo jalaron con su magia hasta el centro de la habitación, a un lado del cazo. Él temblaba sin lograr emitir sonido alguno. "Vamos a premiarte porque acabas de hacernos una canción muy bonita", dijo la más horrorosa de las brujas. Dicho esto, posó sus manos sobre la joroba del hombre, se la quitó sin problemas y la echó en el cazo. "Llenaremos de oro las bolsas de tu burro. Te viviremos agradecidas". Y con su misma magia lo montaron en el jumento y lo enviaron hasta su casa. Al otro día amaneció derechito y rico. Por supuesto, sin envidia, contó lo acontecido.
El otro campesino jorobado, envidioso, se encaminó al lugar referido. Era, además muy flojo, así que se hizo tonto todo el tiempo, con cinco burros llenos de bolsos vacíos. Espero el anochecer, la aparición de la nube, trepó por ella y, una vez que las brujas dijeron cantando y bailando "Lunes y martes y miércoles tres, jueves y viernes y sábado seis", dijo él al tiempo que se metía por la ventana "Y domingo siete. Quítenme la joroba y llenes las bolsas de mis burros con oro, para que me manden a mi casa". Las brujas, azoradas y con enojo, dijeron a coro: "Hiciste horrible nuestra canción". La más fea sacó del cazo la joroba del otro, se la pusieron encima de la suya, lo bajaron a patas, y le espantaron los burros. El hombre regresó a su rancho doblemente jorobado, magullado y sin burros; más pobre que nunca, y todo por salir con su "Domingo Siete".
sábado, 9 de mayo de 2015
Retrato
Retrato de Elba
Técnica: Óleo
Medidas: 70 por 50 cm
Autor: Miguel Carmona Virgen
2015
Colección Particular
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