Espacio de poesía y cuento (Obra en progreso)

domingo, 4 de diciembre de 2022

 Para nadie es una novedad saber que de lo único que puede tener una certeza, es de que va a morir. Cuándo, dónde, cómo, no tenemos idea.

Sólo que, saber que vamos a morir no implica que lo aceptemos. Si no aceptáramos, quizás estaríamos viviendo diferente a como lo hemos venido haciendo hasta el día de hoy.

Se nos da demasiada información sobre 'alcanzar la felicidad', y por lo general se habla del placer de los sentidos cuando se le menciona. Pero si el placer fuera la felicidad, estaríamos comiendo todo lo que preferimos, bebiendo bebidas alcohólicas y de todo tipo; gastaríamos de la manera más tonta el dinero que fuera llegando a nuestras manos, no saldríamos de la cama si es que tuviéramos pareja, etcétera, etcétera.

Quienes han vivido auténticas experiencias de cercanía con la muerte, suelen ser personas más compasivas, altruistas, serenas, generosas, éticas, bondadosas... 

Sé que voy a morir. De hecho, ya viví más de las dos terceras partes de la vida de una persona longeva; no podría vivir el doble.

Así que, no creo en la muerte, en mi muerte. Mi tarea, mientras vivo, es darle sentido a mis pasos, mis mejores sentimientos, las emociones más ecuánimes... sonreiría más, dormiría y comería menos, tendría listos mis oídos para escuchar a quien requiere que se le escuche... 

Sin duda, sería un mejor humano.

En eso ando; sigo ensayando que sí creo que puedo morir de un momento a otro. Y agradezco lo que tengo y lo que no tengo. 


miércoles, 30 de diciembre de 2020

La pandemia

 Vivimos tiempos difíciles, dolorosos, y es en momentos como éste cuando reconocemos cómo estamos interconectados. Lo que sucede en Rusia, por ejemplo, afecta a México, y viceversa. Se extiende el sufrimiento y lo respiramos, por lo que es normal la tristeza, el desaliento.
Hemos, pues, de fortalecer la ecuanimidad -que no es indiferencia- para ser empáticxs y así ser de beneficio. "Si yo soy importante, ustedes lo son más importantes que yo, porque son muchos más", dice el Dalai Lama.
Así que, cuando sentimos que estamos a punto de tirar la toalla, requerimos aceptar lo que sentimos, verlo y dejarlo ser. Respirar profundo lentamente y exhalar de la misma manera, es de gran ayuda.
Mingyur Rimpoché nos da una fórmula simpática: Inhalar profundo, y exhalar haciendo un sonido similar al que hacemos cuando al fin podemos sentarnos a descansar. Lo repetimos tres veces y, si al final sonreímos, es de mayor ayuda.
Se nos están muriendo seres amados. Aunque el sufrimiento es inmenso, es importante pensar que en el momento de nuestra muerte seguro desearemos que nuestros seres amados sean felices el resto de sus vidas. Honremos a nuestros muertos buscando cómo ser felices, sin dañarnos ni dañar a nadie.
"¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón" Fito Páez. El dibujo es de Lady Orlando, la tercera de mis crías.

domingo, 17 de diciembre de 2017

"El karma no es una venganza del Universo, es el reflejo de tus acciones. Todas las cosas que salen de ti regresan a ti. Así que no es necesario que te preocupes por lo que vas a recibir, preocúpate mejor por lo que vas dar".
Desde hace no mucho adoptamos esta palabra en occidente. 
Proveniente de India, no tiene las mismas implicaciones para diversas tradiciones espirituales. 
Mientras para el hinduismo significa 'destino', para la tradición conocida como 'budismo', su significado es 'acción'. Y acción desde que surge el pensamiento, hasta que se consuma la acción. Pero no es destino. Puede transformarse. Y para ello es preciso transformar hábitos, ya que son éstos los que nos llevan a pensar, hablar y actuar de tal o cual manera.
¿Cómo piensas? ¿Cómo son tus palabras? ¿Tus actos?
No somos nuestros actos. Si así fuera, cuando nuestros son bondadosos, seríamos santas, santos. Cuando son erráticos y daños, seríamos medio o completamente demonios.
Acertamos y nos equivocamos. De ahí que en el budadharma (que significa 'Enseñanzas del Despierto" -aproximadamente-) no se hable de bondad o de maldad, sino de actos benéficos o no benéficos. 
¡Qué respiro! Es tranquilizante pensar que no somos ni buenas ni malas personas, sino personas que realizamos actos benéficos o no benéficos.

miércoles, 12 de julio de 2017

Todo está listo.


Nuestra especie se encuentra en pañales, según Freud. Basta con revisar los pensamientos propios para darnos cuenta que somos seres complejos, enredados en nimiedades, con más movimiento en la mente que los que bien podríamos dar con una actitud más serena.
Nada nos pertenece: ni el lenguaje, las creencias, la música, la pintura, las matemáticas, etcétera, etcétera. Llegamos a encontrarles servidos en bandeja de oro.
Las guerras, el exterminio, la contaminación de las aguas, el desequilibrio ecológico, etcétera, comienzan desde la mente de cada uno de los humanos. Si nunca has sentido aversión o apego hacia nadie, hacia nada, eres la excepción que confirma la regla.
Queremos bienestar y tratamos de obtenerlo para llenar el vacío que con frecuencia sentimos, aunque sea en una expresión mínima. Insatisfacción, al menos. Algo que quisiéramos no apareciera en nuestra mente y que creemos que proviene de afuera.
Nos enojamos, nos entristecemos, nos desesperamos y creemos que es por lo que acontece en el exterior.
Pero entonces, ¿cómo es que hay personas más ecuánimes en situaciones similares? Inteligencia emocional. Esa que no tiene nada que ver con grados de estudio escolarizado; nada que ver con la situación económica, social, cultural, de familia.
Queremos comer sólo lo que nos gusta y rechazamos lo que nos desagrada. Hedonistas infatigables en busca de saciar la sed, el hambre de lo placentero, vivimos en medio de la insatisfacción.
Y seguimos culpando al exterior, a los demás, por no lograr sentirnos bien.
Cierto que el promedio de nuestra vida vivimos un poco como zombies. ¿Quién puede recordar lo que pensó, dijo e hizo durante 24 horas? No se diga ayer, la semana pasada, el mes pasado...
Hoy conocemos a la persona que nos parece la más bella, de trato exquisito; la mejor... y en poco tiempo queremos borrarla de nuestra vida. De ser 'la mejor', pasa a ser 'la peor'. Y nosotr@s no tuvimos nada que ver, creemos.
Somos fundamentalistas: defendemos nuestras ideas por sobre todas las cosas... y ninguna idea es nuestra. Todo está creado, todo está elaborado, todo está cocinado desde antes de que naciéramos.
Asi qué, ¿no crees que es momento de saber qué quieres de este breve espacio que te toca vivir? ¿Conocerte, abrazarte, tenerte paciencia, tenerte a ti en un mejor concepto? Hay formas. Todo está listo.

domingo, 25 de diciembre de 2016

"Cada día trae lo suyo", decían las personas sabias. Y cada día es único, irrepetible. Abrir los ojos es un milagro en un mundo donde a diario todo está en movimiento. Llegará el momento en que no abramos los nuestros, y mientras tanto podemos caminar con la certeza de que andar sobre la Tierra ha valido todo cuanto experimentamos. El sufrimiento y el gozo son un paquete que la vida nos da. Pero vivir con conciencia plena es una decisión que requiere de un entrenamiento vigoroso, sonoro, alegre, nos vaya bien o no nos vaya bien. Nada dura para siempre, sólo la calma mental cuando la hacemos parte de nuestra cotidianidad. Y días como la Navidad, en una parte donde predomina el cristianismo, vienen cargados de energía a la que podemos unirnos y oponernos. Y si es para contribuir a la unión entre quienes nos rodean, bienvenida sea esta festividad. Nacemos y morimos a diario. Bienvenida sea la Navidad en nuestros corazones.

viernes, 26 de agosto de 2016

Somos todos


Todo cuanto hacemos, lo han hecho antes miles de millones de personas; cada palabra, cada parte de nuestra indumentaria, cada plato, cada comida -que está constituida por el esfuerzo de esos miles de millones-, cada gesto, cada intención... Borges dijo que él era toda la gente que conoció, todas las mujeres que amó, las ciudades que conoció... Pienso que soy cada hombre que he amado, cada hombre que no he amado, cada persona que conozco, cada persona que no conozco, cada sitio donde he vivido... Me alimento gracias a esos miles de millones de personas, existo gracias a ellas. No soy original absolutamente en nada. Pero eso sí, mi gratitud es mía. Les agradezco su presencia cercana y lejana.